El mayor error nunca fue comer demasiado.
Fue creer que todo dependía de tu fuerza de voluntad.
Después de acompañar a cientos de personas a cambiar sus hábitos, descubrí algo incómodo: el problema casi nunca es la disciplina. Es que estás peleando contra hábitos diseñados para ser difíciles de romper. Esto es lo que encontré cuando dejé de culpar a la voluntad y empecé a mirar el apetito.
Title